lunes, 23 de octubre de 2023

Los elegidos

 

Foto: Elena Dean @bicodepulga

Los elegidos se ríen en alto porque saben que su risa llega y es contagiosa, abrazan y dan golpecitos en tu espalda, porque así transmiten su sabiduría. Los elegidos lloran y lo hacen a menudo, porque son atravesados por los dolores. Todos los dolores del mundo. A los elegidos les gusta la ternura de la infancia, la alegría de la juventud, la sensatez de la edad adulta y la serenidad de la vejez. Los elegidos saben que lo son pero sólo lo comunican con sus acciones, nunca con sus palabras. Los elegidos a veces se dejan barba, se depilan las cejas, se asustan, se echan a correr. A los elegidos les gusta la tortilla de patata de sus madres, el sexo a cualquier hora, un trago de agua fría después del café. Los elegidos vistieron de negro en el pasado, sacan a pasear al perro, miran la hora en los luminosos de las farmacias, saben tratar de usted. A los elegidos nunca les duele la cabeza, por eso dan la mano con fuerza, comen rápido y se saben el papel. Los elegidos tienen suerte, se fijan en los detalles, piden las cosas por favor. Los elegidos saben escribir, cocinar, cantar, construir, aparcar, gritar, soñar, leer, bien. Quién no se ha cruzado con un elegido. Quién no lo ha visto pasar.

sábado, 14 de octubre de 2023

Monólogos de la vagina

 "Lo digo [vagina] porque creo que aquello que no mostramos no lo vemos, no lo reconocemos, no lo recordamos. Lo que no decimos se convierte en un secreto y los secretos provocan a menudo vergüenza, miedo y mitos. Lo digo porque quiero, algún día,  sentirme cómoda diciéndolo y no avergonzada ni culpable."

                              Eve Ensler

                              Ediciones B

domingo, 8 de octubre de 2023

Diversos

Foto: Elena Dean @bicodepulga

Casi todos los días veo a Samba. Mientras me tomo un café y un agua él entra y saluda a todos los del bar. Es su ruta diaria. Empujando un carrito de la compra y con el resto de la mercancía colgada en sus fibrosos brazos, sonríe siempre. Aunque tenga un mal día, aunque llueva a cántaros, aunque nadie le compre una miserable pulsera. Me pregunto cuánta gente aguantaría el tirón, cuánta gente sobreviviría a tantos "noes" a la semana, a la hora, al minuto. Y lo veo, tan rejodidamente educado con aquellos que regatean hasta el último céntimo y pretenden timarlo, como si fuera idiota, que siento, en ese preciso momento, una enorme admiración por él. Que tu lugar de nacimiento determine tu vida, que no puedas hacer gran cosa por cambiarlo, que sigamos diciendo para consolarnos: "es lo que hay", no viene sino a evidenciar lo injustísimo que es todo, la imparable mierda que es el sistema. Que millones de personas malvivan, que miles de ellas mueran de hambre al día y que sigamos sin hacer nada efectivo para que la situación cambie es algo que me sobrecoge y me apena profundamente. No saber qué hacer, salvo comprarle cinco pares de calcetines a Samba, es algo que me preocupa. Y me preocupa cada día, porque cada día lo veo, con su fantástica sonrisa, con sus palabras de ánimo, con su gesto amable. No saber qué hacer, para que la situación efectivamente cambie, es doloroso. No saber a qué dios rezarle, a qué puerta tocar, a que Organización No Gubernamental acudir sin que resulte ser un timo. Sólo esperar a que se acerque Navidad para regalarle un décimo y desear con todas tus fuerzas, que nos toque a ambos. Que representamos la diversidad, dentro de la pobreza. ¿Y si cae aquí? Claro que sí, guapi.

jueves, 28 de septiembre de 2023

Con esta hoz/Con esta fouce

 PARA CERRAR LA HERIDA

-dices-son necesarios dos cortes

profundos

un primer corte con el pasado y un segundo corte

con el futuro.

Nada más cerrar los ojos al ayer

la distancia entre ambos lados de la grieta

disminuye

y la incisión de la carne se vuelve superficial.

Una vez oscurecida la imaginación dices

el pliegue se tensa la sangre contiene su impulso emanador

y curas.

Queda la cicatriz como vestigio

de la fractura perpetua entre

el niño que fuiste

y el hombre que aborrecerías ser,

Para cerrar la herida se hace indispensable 

la herida.


Samuel Merino (Pompa e Boato)

Disbauxa editorial

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Café café

Foto: Elena Dean @bicodepulga

No aguanto la vida sin él. Qué sería de nosotros esas mañanas en que sólo te despiertas de verdad metiéndote palillos bajo las uñas o tomándote un café cargado. Ni siquiera tiene que estar muy bueno. El que hace la máquina que tenemos en el trabajo también puede ser perfecto. Es todo cuestión de enfoque. Y en estos casos, actitud, toda. Tomar varios cafés al día es mi religión, mi dosis de estimulación necesaria sin llegar a la taquicardia, al ataque de ansiedad. Yo de eso, nada. Ni siquiera me da el pasmo cuando sintonizan de nuevo fútbol en la cafetería. Me pongo los cascos y a deleitarme con mi tacita de oro negro. Hay mucho hacia donde mirar. A la señora que viene acompañada por su nieta, que parece y puede que sea una modelo. Al chino que todos los días hace una apuesta en la máquina. Al señor del implante coclear que lee el periódico mientras espera a una mujer, tal vez amiga, tal vez hermana, que lo acompaña a tomarse una caña. Al chico bronceado que se sienta en la barra y rechaza los pinchos. Al señor del bastón y el perrito, que siempre comenta a los camareros, muy majos, que la vida era mejor antes. Porque era más joven. De todas las propiedades beneficiosas que tiene el café, me quedo con la de que ayuda a mantener el cuerpo activo. Creo que sin él yo sería una morsa varada a la hora de la siesta, un parásito, una tuerca sin valor. Pero no. Varias tazas de este potente antioxidante y ya me puedo enfrentar a casi cualquier cosa. Así que ataca vida, que voy a responder. Con mis lágrimas de cafeína.


viernes, 15 de septiembre de 2023

Breve tratado sobre la estupidez humana

 "...la persona cultivada y sensata sabe que estas certezas, por evidentes que nos puedan parecer, no las hemos descubierto nosotros, sino que alguien nos las ha enseñado. Son el fruto de largos años de pensamiento, y durante mucho tiempo muchos hombres muy inteligentes no las consideraron tan incontestables. La mayoría de quienes las tenemos por tales no es gracias a nuestra clarividencia mental, sino por haber nacido en la época y en el lugar que hemos nacido."

                                   Ricardo Moreno Castillo

                                   Fórcola Ediciones

viernes, 8 de septiembre de 2023

Alecrín


Foto: Elena Dean @bicodepulga

La vida no es un camino de rosas. Te lo dicen y te lo repiten mil veces y tú que sí, que si es maravillosa, que si es un regalo, que si tal y que si cual. Te lo crees mientras eres joven, hasta que empiezan a llover las primeras hostias. Incluso esa que no veías venir. Qué puta mierda. La venda se cae de los ojos y ahora toca caminar descalza por el desierto, por supuesto, sin cantimplora. Ya lloverá, te consuelas, aferrándote a un último atisbo de esperanza. Eres idiota y optimista, qué se le va a hacer. Pero las cosas se tuercen y con ellas tu percepción de las mismas. A partir de una edad todo es un drama, un foso oscuro, una red flag. Jugueteas con la idea de la muerte, con abandonar, total, todo esto para qué. Pero te puede la curiosidad, el déjalo para mañana, ya lo harás. Y llega el momento alecrín, que es el presente, cuando miras alrededor y ves todo campo. Un campo de tojos. Y en él, brotando, sus florecillas. En medio de tanta espina. Brotando para aportar belleza y alegría, para que las observes y las disfrutes. Brotando para recordarnos que no todo lastima. Que son suaves y pequeñas, como ese acontecimiento que a veces llega inesperadamente y nos susurra que continuemos, que hay muchos más, que los busquemos entre aquello que nos daña y nos perjudica. Así que, hoy, apostemos todo al amarillo, a la vida, al alecrín. Claro que sí.

lunes, 28 de agosto de 2023

Isto SI é un home. Unha mirada masculina contra o patriarcado.

 "A miña nai non entrou en ningunha daquelas tabernas do barrio na vida, e iso que era unha muller traballadora no mercado, como xa dixen, e unha muller afouta, pero alí ela non entraba. Porque aquel territorio era dos homes. E as mulleres do meu barrio, que non eran señoritas, senón que traballaban dende primeiras horas da mañá ata as tantas e enzoufaban as mans coma os homes empuñando machados, coitelos perigosísimos, andaban a correr, sen sacar o mandil de traballo, para ir á cociña e fritir uns bistés que meterlle na boca aos fillos e ao marido porque unha señora da súa casa tenlle o xantar listo ao seu home, que vén canso e, probablemente cabreado a saber por que."

                                                        Francisco Castro

                                                        Editorial Galaxia