Cuando te pones ceporrilla
a base de chicharrones, no tienen piedad. Cuchichean a tus espaldas.
Te apuñalan en el gym. La grasa que te protege agrede al mundo, que
saca el lanzallamas y te apunta furibúndico.
Ni te detienes. No cejas en
la dentellada al calamar rebozado, al bocata de moruno, al choricillo
ahumado en casa abuela. La niña tirillas que hay en ti saca la
espada y se la clava a los tranchetes. Qué cojones. Esto no es la guerra. Es la vida :).