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lunes, 15 de abril de 2024

Me acuerdo (15)

Me acuerdo de hacer en clase de plástica unos muñecos de papel cuyas articulaciones eran broches.

Me acuerdo del año que llovió e hizo tanto viento en Vigo, que se me rompieron cinco paragüas, así que acabé comprando una capa de peregrina.

Me acuerdo de las peleas a hostia limpia de dos vecinos mellizos y de cómo ganaba siempre el más joven, que era el que solía empezar el conflicto.

Me acuerdo de ir a visitar a una amiga al hospital sabiendo que sería la última vez que la vería con vida. 

Me acuerdo de los pupitres de madera del colegio, todos escritos a boli, que después fueron sustituidos por los verdes.

Me acuerdo de la mecedora blanca de casa de mis abuelos, con su cojín a rayas rosas y blancas, que siempre estaba sucio, de tanto usarla. Y de como cuando se le rompieron los asientos de plástico, mi padre le hizo unos de chapa.

Me acuerdo de como los veranos se me hacían eternos cuando era pequeña y de cómo deseaba que volviese a empezar el colegio.

Me acuerdo de haber llorado por la muerte de Saramago.

domingo, 8 de agosto de 2021

El mejor verano

Durante el mejor verano de mi vida no hará demasiado calor, ni lloverá. Desayunaré té matcha con jengibre, regaliz, manzana y naranja. Las horas no pasarán demasiado lentas ni demasiado rápidas. No morirá nadie a quien conozca. Llegará tras una primavera llena de secaderos de congrio, de margaritas en los jardines, de silencio. Habrá lecturas y habrá sexo, con placer y protección. Sonará una música suave, quizá Meiuqèr, hará algo de brisa, rozaré con mis piernas el mar. Será el verano de las carcajadas y el llanto, del brillo en los ojos. Conduciré hacia la montaña, cuesta arriba. Comeré sardinas, metidas en medio del pan. Me pintaré las uñas del color de una grosella, saludaré a los desconocidos, temblaré. Durante el mejor verano de mi vida no existirá Dios. Me rodearé de árboles y de helados de fresa. Descansaré sobre  una hamaca. Untaré tostadas con crema de cacahuete. Haré pulseras y collares con conchas marinas. Jugaré con perros y estornudaré con fuerza y alegría. No habrá prisas, el sol se pondrá como siempre, por el oeste y observarlo será un espectáculo efímero y bello. Durante el mejor verano cenaré porque hay luna y bajo ella, me acordaré de todos los momentos en que fui feliz y valió la pena. Recitaré poesía, por primera vez. Y no será un acto cursi ni banal. Será como apoyar los pies en la tierra húmeda y echarse a caminar como una niña, un pie delante de otro. Así, sin más, hacia donde las palabras me lleven.


martes, 8 de septiembre de 2020

De bares IX

"Se aleja una silla de ruedas, que se cruza con una mujer que lleva una camiseta de color violeta. Una pareja camina con paso acelerado. El banco permanece inmóvil, esperando a que alguien se siente. Se escucha Bitter Sweet Symphony. Un perrito blanco y marrón tira de una señora mientras un chico avanza por el carril bici. La silla de ruedas vuelve de regreso. Otra bicicleta y dos barcos, que navegan con suavidad. Una mujer le dice a su hija para mandar hay que crecer. Una embarazada y otra silla de ruedas, que lleva una pequeña sombrilla. Un señor con cojera y chándal. Otro en pantalones cortos. La pareja de antes, de nuevo. Un dálmata saleroso, pasa trotando. También un niño gordito y con el pelo azul. Un hombre con bastón de caña. Grupos de personas con gafas de sol. Más carritos de bebés. Más perros. Más bicis. El mar, en absoluta calma. Un triciclo. Un husky. Dos brasileñas con su manicura perfecta. Una pareja de hippies. Una pareja de adolescentes. La terraza, llena de sillas plateadas. Un hombre con un caniche en el regazo. Un cuenco de patatas fritas. Una rubia que camina con rapidez. Otro niño. Un velero amarillo. Un patinete. Un negro con dos fardos de ropa. Un calvo. Señoras que se saludan. Niñas comiendo helados. El verano, que se acaba."



lunes, 8 de junio de 2020

De bares VI

"Escucho Tierra sentada en una terraza. Xoel López e Iván Ferreiro canturrean desde una playa mientras yo acaricio a una galga llamada Lola. Se acerca el verano y se aleja el virus. Nadie sabe hasta cuándo, pero de momento hemos vuelto y ponemos toda nuestra energía en beber y socializar. Todos, menos una pareja de vecinos, que ni se miran, ni se hablan, ni se tocan. Supongo que el confinamiento ha podido con ellos. Al otro lado, otra pareja, pero de adolescentes, se ha reencontrado y ha terminado de comer. Él aprovecha entonces para hacer piececitos y susurrarle cosas a ella, que los hacen sonreír a los dos. La juventud, aquella maravilla."

martes, 2 de julio de 2019

Julio


Un cruasán,
el plato blanco
con su montoncito de servilletas,
negras,
plegadas encima.
Cuatro hombres viendo el fútbol
y una idea para un poema,
que surge
como el ruido de una cucharilla que cae al suelo,
como un sobre de ketchup
que exprimo sobre la música aleatoria de YouTube.
El verano, la cafetera, los saleros en fila.
Un final para un día,
que ya no necesito.