miércoles, 22 de julio de 2026

Mi barrio. La frutería.

Ahora que como más fruta, estoy rodeada de pequeñas tiendas donde la venden. Esa es la actitud :). Es verano y me encantan las cerezas y el melón, así que voy a basar en ellos mi dieta y a tener la fiesta en paz. Jaja. Ya me gustaría. Habitar la fruta, como Lisa Simpson. Habituarme a su delicioso sabor, a su color intenso y a su brillo. Reducir el consumo de carne, de golosinas. La fruta me recuerda a las fresas que plantaba mi abuelo, al vecino que me enseñó a comer los kiwis con cuchara, al muchacho brasileño que me dijo que para comer mango hay que embadurnarse. La fruta es una deliciosa y sana amiga del verano. Pone color a los mesados de las cocinas y alegra los escaparates. En mi barrio está mi frutería favorita, que llevan tres mujeres maduras y agradables que saben vender sin atosigar. Tres mujeres que me saludan por la calle, que huelen a sandía y maracuyá, que saben cuando necesitas unos espárragos trigueros. Abren todo el día, así que no hay excusa para no hacer una visita a su tienda, llena de color, y luego irte a casa a hacer una crema fría con cualquiera de sus productos. No hay excusa para cambiar de hábitos. Puede que haya llegado la hora. Darle una oportunidad a la naranja y a la fresa. A la rodaja de tomate y de calabacín o a la espinaca. Fíjate tú, sino, en lo bien que le fue a Popeye.

miércoles, 1 de julio de 2026

Diario de laboratorio.

 "El amor existe, es un hecho evidente, pero no se mide porque no está hecho de nada, no es ni materia ni energía, ni nada mesurable. El amor es un fenómeno verdadero y punto."


                                    Deborah García Bello

                                    Editorial planeta

Fotografía (13). Fran Vicente Navarro.

 

Fotografía: Fran VN

lunes, 22 de junio de 2026

Mi barrio. El estanco.

 Sé que en otra vida he sido fumadora empedernida. Y lo intuyo al sentir mi cara de deseo cuando veo las diferentes poses de la gente fumando ante mí, ignorando mi estremecimiento. Es una broma y a la vez verdad, esto que digo. Cuando se aprobó la Ley Antitabaco, pensé sinceramente que el mundo se vendría abajo, que millones de cuerpos explotarían, que arderían los contenedores y las calles. Pero nada. Rien de rien. La gente se acostumbró a ello como nos acostumbramos a la corrupción, a la guerra y a la calle de las putas. La mitad de la población, feliz porque su pelo ya nunca más olería a tabaco al salir de un bar. La otra mitad, sencillamente claudicó. Hay algo de chulería, de superioridad, de sensación de haber ido y estar de vuelta, en esta cosa del fumar. Eso es lo que me gusta, claro y no que cause impotencia, como especifican ahora las cajetillas. Fumar te da un aura de misterio, te coloca en un lugar específico y te cataloga, como mínimo, como nuevo rico. Pero el precio es lo de menos. Lo que importa es a dónde te conduce cada calada, dónde te sitúa, a dónde te lleva. Alguna vez he ido al estanco del Calvario a comprar Golden Virginia y lo he liado mientras escribía en mi portátil. Como se ha hecho siempre. Buscando la inspiración. Pero nada. Alguna vez le he encendido un cigarro a alguna amiga fumadora mientras ella conducía y me decía: "qué estilazo." No me extraña. Sé que lo he hecho otras veces. Sé que se me da bien. Con todo y con eso, la educación que he recibido me ha marcado e impedido que fume. Pero admito que nada me gustaría más, como acto de rebeldía, que mandar a la mierda al Estado y a mis queridos padres y ponerme a tragar humo como una condenada. Así que al tiempo.


lunes, 8 de junio de 2026

No se van a ordenar solas las cosas

 "El sexo con Daniel es el mejor de mi vida y esa es la razón. Hay muchísima gente en nuestra cama y todos somos nosotros dos, una auténtica orgía cada noche."

                                             Nuria Labari

                                             Páginas de Espuma