lunes, 24 de agosto de 2026

Mi barrio. Los bares.

Mientras haya bares es el título del libro más coñero de Juan Tallón -según mi opinión- y una expresión graciosa que me hace compañía. El Calvario, como es natural, también es un barrio de bares. Bares normales, sin más perendengues que una excelente atención y una buena terraza. Ahí es nada. Mi favorita es la del Alaska, en plena peatonal, con vistas a la frutería, a la colchonería y a otras terrazas que siempre están atestadas de gente. Si decido tomarme un café solo y un agua sin gas aquí - especialmente en verano- no es porque el local sea una maravilla, que no lo es, sino porque el tipo que lo lleva por las tardes, merece la pena. Educado, afable, amable, sonriente, agradable y eficaz, me cae además, de puta madre por un gesto inesperado: me saluda cuando me ve por la calle, fuera de sus horas de trabajo. Es esta y ninguna otra gilipollez, la que me fideliza como clienta. Tarada que es una. Por eso decidí pasar ahí la hora del eclipse, pensando que lo sentiría, pero no lo vería. Ya ves tú. Tanto al barman como a mí, nos daba absolutamente igual, ya que lo retransmitían en directo por la tele, pero somos gente que tiene potra. Miles de personas desplazándose para verlo bien y de repente nosotros lo tenemos delante, manifestándose en todo su esplendor y podemos observarlo gratis, porque hasta nos presta las gafas adecuadas la chica que sella loterías. ¿Será una señal? Jiji. Lo cierto es, que, desde el corazón del barrio, sin movernos de sitio, nos hemos eclipsado. Así que nos hemos mirado y sonreído. Ya tenemos tema de conversación para el día siguiente.

lunes, 10 de agosto de 2026

Cunetas

 "He llegado hasta aquí, 

porque un hombre puede dar siempre un paso más."


                          Luís Pimentel

                          Alvarellos editora

miércoles, 22 de julio de 2026

Mi barrio. La frutería.

Ahora que como más fruta, estoy rodeada de pequeñas tiendas donde la venden. Esa es la actitud :). Es verano y me encantan las cerezas y el melón, así que voy a basar en ellos mi dieta y a tener la fiesta en paz. Jaja. Ya me gustaría. Habitar la fruta, como Lisa Simpson. Habituarme a su delicioso sabor, a su color intenso y a su brillo. Reducir el consumo de carne, de golosinas. La fruta me recuerda a las fresas que plantaba mi abuelo, al vecino que me enseñó a comer los kiwis con cuchara, al muchacho brasileño que me dijo que para comer mango hay que embadurnarse. La fruta es una deliciosa y sana amiga del verano. Pone color a los mesados de las cocinas y alegra los escaparates. En mi barrio está mi frutería favorita, que llevan tres mujeres maduras y agradables que saben vender sin atosigar. Tres mujeres que me saludan por la calle, que huelen a sandía y maracuyá, que saben cuando necesitas unos espárragos trigueros. Abren todo el día, así que no hay excusa para no hacer una visita a su tienda, llena de color, y luego irte a casa a hacer una crema fría con cualquiera de sus productos. No hay excusa para cambiar de hábitos. Puede que haya llegado la hora. Darle una oportunidad a la naranja y a la fresa. A la rodaja de tomate y de calabacín o a la espinaca. Fíjate tú, sino, en lo bien que le fue a Popeye.

miércoles, 1 de julio de 2026

Diario de laboratorio.

 "El amor existe, es un hecho evidente, pero no se mide porque no está hecho de nada, no es ni materia ni energía, ni nada mesurable. El amor es un fenómeno verdadero y punto."


                                    Deborah García Bello

                                    Editorial planeta

Fotografía (13). Fran Vicente Navarro.

 

Fotografía: Fran VN