"El mundo se asfixia en medio de las cosas. Estos grandes almacenes no se diferencian esencialmente de un manicomio. Parece que lo tengamos todo, pero nos falta lo esencial: el mundo. El mundo ha perdido la voz y el habla; es más, ha perdido el sonido. El ruido de la comunicación ha sofocado el silencio. La proliferación y la masificación de las cosas ha desplazado el vacío. Cielo y tierra están repletos de cosas. Este mundo de mercancías no es apropiado para ser habitado. Ha perdido toda referencia a lo divino, a lo santo, al misterio, a lo infinito, a lo superior, a lo sublime. También hemos perdido toda capacidad de asombrarnos. Vivimos en unos grandes almacenes transparentes en lo que nos vigilan y manejan como si fuésemos clientes transparentes. Sería necesario escapar de estos grandes almacenes. Deberíamos volver a convertir los grandes almacenes en una casa; es más, en un centro festivo en el que merezca la pena vivir."
No me libro ni lo intento :)
De cómo voy a intentarlo para tal vez, no conseguirlo.
lunes, 7 de septiembre de 2026
martes, 1 de septiembre de 2026
Fotografía (17). Fran Vicente Navarro.
lunes, 24 de agosto de 2026
Mi barrio. Los bares.
lunes, 17 de agosto de 2026
Fotografía (16). Fran Vicente Navarro.
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| Fotografía: Fran VN |
lunes, 10 de agosto de 2026
Cunetas
"He llegado hasta aquí,
porque un hombre puede dar siempre un paso más."
sábado, 1 de agosto de 2026
Fotografía (15). Fran Vicente Navarro.
miércoles, 22 de julio de 2026
Mi barrio. La frutería.
Ahora que como más fruta, estoy rodeada de pequeñas tiendas donde la venden. Esa es la actitud :). Es verano y me encantan las cerezas y el melón, así que voy a basar en ellos mi dieta y a tener la fiesta en paz. Jaja. Ya me gustaría. Habitar la fruta, como Lisa Simpson. Habituarme a su delicioso sabor, a su color intenso y a su brillo. Reducir el consumo de carne, de golosinas. La fruta me recuerda a las fresas que plantaba mi abuelo, al vecino que me enseñó a comer los kiwis con cuchara, al muchacho brasileño que me dijo que para comer mango hay que embadurnarse. La fruta es una deliciosa y sana amiga del verano. Pone color a los mesados de las cocinas y alegra los escaparates. En mi barrio está mi frutería favorita, que llevan tres mujeres maduras y agradables que saben vender sin atosigar. Tres mujeres que me saludan por la calle, que huelen a sandía y maracuyá, que saben cuando necesitas unos espárragos trigueros. Abren todo el día, así que no hay excusa para no hacer una visita a su tienda, llena de color, y luego irte a casa a hacer una crema fría con cualquiera de sus productos. No hay excusa para cambiar de hábitos. Puede que haya llegado la hora. Darle una oportunidad a la naranja y a la fresa. A la rodaja de tomate y de calabacín o a la espinaca. Fíjate tú, sino, en lo bien que le fue a Popeye.



