El olor a pan calentito es una de esas sensaciones que te ofrece la vida, tirando a insuperable. Aunque el producto ya no es, ni por asomo, el producido por la maravillosa panadería familiar de mi pueblo, cada obrador de barrio actual, lo hace lo mejor que puede. En mi calle hay una panadería que ya tiene la persiana abierta cuando voy a trabajar. Es bastante temprano, pero ellos llevan horas en el horno. Cada mes, un camión aparca sobre la acera y dos operarios descargan a hombros los sacos de harina. Las palomas lo saben, y se acercan a picotear algún resto que pueda caer al suelo. Pronto salen cajas enteras de barras, bollas, bollos, chapatas, baguettes, artesano. Y también la bollería, las tartas, los pasteles de crema. Todo tiene una pintaza. Y todo engorda, claro. Pero no es para tanto si se consume en su justa medida. Que nos quiten lo bailao. Ahí compro de vez en cuando el pan y, cada año, la tarta de cumpleaños semifría que llevo al trabajo. Ahí me saludan las dependientas, aunque no entre, algunos días. Ahí se fragua la cotidianeidad de la vida familiar, de cada casa del barrio. Y ahí pienso, de vez en cuando, cuando paso por delante, que si hay un lugar adecuado para morir, es una panadería. Con un buen empacho de masa madre.
No me libro ni lo intento :)
De cómo voy a intentarlo para tal vez, no conseguirlo.
lunes, 21 de septiembre de 2026
Mi barrio. La panadería.
martes, 15 de septiembre de 2026
Fotografía (18). Fran Vicente Navarro.
lunes, 7 de septiembre de 2026
La sociedad del cansancio
"El mundo se asfixia en medio de las cosas. Estos grandes almacenes no se diferencian esencialmente de un manicomio. Parece que lo tengamos todo, pero nos falta lo esencial: el mundo. El mundo ha perdido la voz y el habla; es más, ha perdido el sonido. El ruido de la comunicación ha sofocado el silencio. La proliferación y la masificación de las cosas ha desplazado el vacío. Cielo y tierra están repletos de cosas. Este mundo de mercancías no es apropiado para ser habitado. Ha perdido toda referencia a lo divino, a lo santo, al misterio, a lo infinito, a lo superior, a lo sublime. También hemos perdido toda capacidad de asombrarnos. Vivimos en unos grandes almacenes transparentes en lo que nos vigilan y manejan como si fuésemos clientes transparentes. Sería necesario escapar de estos grandes almacenes. Deberíamos volver a convertir los grandes almacenes en una casa; es más, en un centro festivo en el que merezca la pena vivir."
martes, 1 de septiembre de 2026
Fotografía (17). Fran Vicente Navarro.
lunes, 24 de agosto de 2026
Mi barrio. Los bares.
lunes, 17 de agosto de 2026
Fotografía (16). Fran Vicente Navarro.
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| Fotografía: Fran VN |
lunes, 10 de agosto de 2026
Cunetas
"He llegado hasta aquí,
porque un hombre puede dar siempre un paso más."



