Me acuerdo de atravesar kilómetros y kilómetros de dunas caminando hasta llegar a Cabo Polonio.
Me acuerdo de haber lamido un cuerpo con sabor a aceituna.
Me acuerdo de haberme leído todos los recopilatorios de artículos de prensa de Pérez-Reverte.
Me acuerdo de haber disparado con una balinera.
Me acuerdo de una sombrilla que tuvimos, de dos colores, naranja y azul oscuro y de la nevera de playa, también anaranjada.
Me acuerdo de la Guerra del Golfo y de como, por primera vez, se ofrecieron imágenes en directo de un conflicto bélico.
Me acuerdo del Risk y del Tetris.
Me acuerdo de un erizo que encontramos mi hermano y yo en la aldea, al que llamamos Espichupúas.