"El pasear en solitario entre la multitud, el deambular a lo largo de las piedras de las más diversas épocas, está íntimamente relacionado con el hábito de la lectura del intelectual. A primera vista, el paseante, como el intelectual, parece destructivo. Descompone todo lo que ve, todo lo que lee. No deja intacto nada de lo que le sale al encuentro: ante un edificio suntuoso, él vislumbra la ruina, en cada artículo busca la réplica. Como afirmó el filósofo Ortega y Gasset, a primera vista parece un destructor, siempre con vísceras de cosas entre las manos, como un matarife. De todo, de cada piedra y de cada frase, hace un problema. Y esto es el síntoma máximo del amor. Pues se maravilla ahí donde nadie se maravilla. El calendario del paseante, ese ser inútil, superfluo e ineficiente, se compone de puros días de fiesta. Toda la ingenuidad que conserva para sí forma parte del pasado."
(Pasear)