Buscar señales, nos hace humanos: esa canción que suena por casualidad en la radio pero que habla exactamente de lo que sentimos, el roce de un dedo en la mano, las horas espejo o la moneda de un euro que nos encontramos por la calle y que, acto seguido, gastamos en una apuesta de Lotería Primitiva; no sea que toque :). Nos pasamos la vida buscando pistas que nos indiquen el camino a seguir, respuestas a nuestras estúpidas preguntas, que, desde luego, pueden llegar a cambiarlo todo. Las señales, para un esquizofrénico, están por todas partes. Para las mentes prácticas, sin embargo, no existen. Quién sabe quien lleva la razón. Yo, que soy mucho más de lo primero que de lo segundo, no he tenido suerte. Cada vez que he creído ver una señal que me decía "sí, adelante, es por ahí, vas bien" me he dado una hostia mayor que la anterior. Quizá eso también sea una señal, la señal definitiva: dejar de buscar. Pero, ¿voy acaso a rendirme? Pues va a ser que NO. Bienvenidos, soñadores.