Me acuerdo de cuando se llamaba a la Mercromina, curocromo.
Me acuerdo del potro en el pabellón de gimnasia y del pavor que le tenía a saltarlo.
Me acuerdo de pillar condones en la máquina que había en el baño masculino del café Ollo Ledo.
Me acuerdo de ir a la peluquería a hacerme un moldeado y de como, tras hacérmelo varias veces, me empezó a caer el pelo.
Me acuerdo de los abrigos de piel con los que salían a pasear las mujeres de mi ciudad por la calle del Paseo.
Me acuerdo de comer un menú del día en Avilés que incluía una paella y un cachopo de tamaño descomunal, que no conseguí acabar.
Me acuerdo de ver la serie Urgencias de madrugada y de predecir que el buenorro del pediatra (George Clooney), triunfaría.
Me acuerdo de los chándales de chaqueta y pantalón con telas brillantes de los años 90.