| Fotografía: efialtes_fernando gonzález Julio ya está aquí, golpeándonos suavemente como un balón de playa, acercándonos prudentemente a la Navidad. Es ese mes que huele a crema y que sabe a cerezas. Es el calor abrasador y el chorro de agua fresca de las fuentes de los pueblos. Julio son las vacaciones, el cumpleaños, lo conciertos de verano y las terrazas llenas de gente bebiendo sangría. Todo su calor incita a pensamientos turbios y a actos impuros. Al cigarrito de después. Ponerse unas chanclas para inmediatamente quitárnoslas al pisar la playa ya es deporte nacional. Comer melón, a un precio prohibitivo. Esparcirnos la crema protectora, en vez de ir a pelo como en los noventa, cuando te descascarillabas sin más y pellejo nuevo. Julio es un mes bonito y algo vago, como una parte de nosotros. Se vuelven 31 días de no querer hacer nada (salvo el muerto en el agua), de buscar una buena sombra y beberte una Mil Nueve bien fresquita. Julio es un mes para los cachas y al resto que nos jodan y nos lleven los sudores. Julio ya está aquí, con sus tormentas y sus treinta grados. Y a quien no le guste, que se abanique y camine descalzo sobre la hierba. Si eso no funciona, apaga (el sol) y vámonos. |
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viernes, 8 de julio de 2022
Julio
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