"Es un día duro: me crujen todas las junturas del cuerpo. No hay forma de parar el declive. Como mucho de vez en cuando tienes días en que te molesta menos esto o lo otro, pero lo de encontrarte bien del todo se acabó. Ya no volverá a crecerte más pelo de pronto. Al menos no en la cabeza, aunque te salga por la nariz y las orejas. Las venas no se desatascarán. No desaparecerá ni una sola roncha y el grifo de abajo no dejará de gotear. Una carretera de sentido único que te lleva derecho al ataúd: eso es lo que es. Ya no volverás a ser joven, ni un solo día, ni una sola hora, ni un solo minuto."