La
pared está llena de fotografías en blanco y negro con las caras de varias
decenas de músicos. A mi espalda, un piano. De frente, a la derecha, un señor
que se parece a Juan Marsé se concentra en la pantalla de su portátil. Suena Fast Car, de Tracy Chapman. El local es muy agradable. Siempre que viene a tocar a
Vigo, James Rhodes recala aquí. A veces se reúne con un club de lectura para
hablar de su íntimo libro, Instrumental. Otras, toca el piano, creo. Es fácil
que te guste este lugar. Por eso cuando bajo al centro de la ciudad, me paso
por aquí un rato. A veces leo. A veces simplemente me tomo un café y escucho su
música. Nada por hacer. Nada que pensar. Solo buenas sensaciones. Y un poco de
paz.