"Las risas no se limitaban exclusivamente a los platós de rodaje. Entre bastidores también era frecuente la diversión. Chaplin no escatimaba en nada. Invitaba a las personalidades que estaban de paso en Los Angeles a visitar sus estudios, y les proponía que se prestasen a todo tipo de escenas burlescas. Winston Churchill en persona le honró con su visita. A menudo, pues, Chaplin exhibía su generosa sonrisa. Sin embargo, un día Cocteau le preguntó por qué tenía un aire triste, y él respondió muy serio: 'Porque me he hecho rico haciendo películas sobre los pobres'."