"A miña nai non entrou en ningunha daquelas tabernas do barrio na vida, e iso que era unha muller traballadora no mercado, como xa dixen, e unha muller afouta, pero alí ela non entraba. Porque aquel territorio era dos homes. E as mulleres do meu barrio, que non eran señoritas, senón que traballaban dende primeiras horas da mañá ata as tantas e enzoufaban as mans coma os homes empuñando machados, coitelos perigosísimos, andaban a correr, sen sacar o mandil de traballo, para ir á cociña e fritir uns bistés que meterlle na boca aos fillos e ao marido porque unha señora da súa casa tenlle o xantar listo ao seu home, que vén canso e, probablemente cabreado a saber por que."
lunes, 28 de agosto de 2023
Isto SI é un home. Unha mirada masculina contra o patriarcado.
martes, 22 de agosto de 2023
Polidipsia
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| Foto: Elena Dean @bicodepulga |
miércoles, 16 de agosto de 2023
El arte de sobrevivir
"Conviene que intentemos conseguir ver lo que poseemos de la misma manera que lo veríamos si nos fuese arrebatado: sea lo que sea, propiedad, salud, amigos, amante, mujer e hijo, la mayoría de las veces apreciamos su valor solo cuando lo hemos perdido. Si lo logramos, entonces, primero, su posesión real nos hará de inmediato más felices y segundo, trataremos de todas las maneras de prevenir la pérdida, no arriesgaremos nuestra propiedad, no irritaremos a los amigos, no pondremos a prueba la fidelidad de las mujeres, velaremos por la salud de los hijos, etc. Ante la vista de todo lo que tenemos, nos preguntamos <¿Cómo sería si lo tuviera?> y así se nos hace evidente nuestra carencia. Pero en lugar de eso, lo que deberíamos hacer es preguntarnos a menudo ante aquello que poseemos <¿Cómo sería si lo perdiera?>.
martes, 8 de agosto de 2023
Las manos amigas
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| Foto: Elena Dean @bicodepulga |
viernes, 28 de julio de 2023
Memorias de abajo
"Entonces apareció Max con Peggy, y ya seguimos siempre juntos todos. Era algo extraño estar con los hijos de todo el mundo, los exmaridos y las exesposas (allí estaba Laurence Vail, anterior marido de Peggy Guggenheim, con la nueva esposa, Kay Boyle). Me parecía muy mal que Max estuviera con Peggy. Yo sabía que no la amaba, y aún conservo la vena puritana de considerar que no se debe estar con alguien a quien no se ama. Pero Peggy se ha maleado mucho. Era una persona bastante noble, generosa, y jamás se mostró desagradable. Se ofreció a pagar mi avión a Nueva York, a fin de que pudiera irme con ellos. Pero no quise. Estaba con Renato. Finalmente fuimos en barco a Nueva york, donde permanecí casi un año, hasta que nos marchamos a México.
Esa es la historia."
sábado, 22 de julio de 2023
Curvas peligrosas
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| Foto: Elena Dean @bicodepulga |
viernes, 14 de julio de 2023
Un año y tres meses
LA MUERTE ES SUEÑO
Cuando se retiraban las bandejas
y el avión era calma,
solías tú ponerme la cabeza en el hombro,
cerrábamos los párpados
y nos dejábamos llevar
por un viaje de largo recorrido.
Así me gusta imaginar la muerte
ahora que estoy solo.
[...]
sábado, 8 de julio de 2023
Siesta
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| Foto: Elena Dean @bicodepulga |
Nunca volveré a ser lo suficientemente niña como para rechazar una siesta. En algún momento de la edad adulta, dormir por las tardes pasó de ser una obligación a un deseo reprimido; toca trabajar. Pero hay sobremesas -joder, qué hora más mala- en las que daría literalmente la vida por meterme en cama y dormir, dormir y dormir. Ni siquiera pido soñar. Sólo descanso y desenchufe. El acto de despelotarme y meterme entre unas sábanas fresquitas, ahora en verano, o bajo el edredón calentito en invierno y después de comer, no tiene parangón, que es, por otro lado, una palabra de mierda. Pero vayamos al acto. Estiremos las piernas en la cama, bostecemos, retocemos, tirémonos, por qué no, un pedo. Ay, qué vida esta, tan rica en matices placenteros. Cada vez que me surge una oportunidad, lo hago, no sin recordar el profundo rechazo que le tenía a echarme la siesta de pequeña. Crecer para esto, diréis. Para dejar de vivir unos minutos, unas horas, semanas enteras de vida que se vierten en el colchón a tontas y a locas. Pues sí, sí y sí. Ven a mí, pequeña muerte almohadillada. Abrázame y acurrúcame. Ahora que he crecido y que por fin, sé lo que es bueno.



